
Martín Tanaka dice:
Está muy bien la fiscalización y la participación ciudadana. Sin embargo, no puedo dejar de expresar preocupación por el carácter antipolítico que puede terminar adoptando esta campaña.
Se invoca el principio del control ciudadano para poner a los congresistas bajo celoso escrutinio, lo que está bien; pero los activistas deben promover el involucramiento de los verdaderos protagonistas. En el caso de Anaya, deben ser los ancashinos, los lambayecanos en el de Espinoza Soto, y los puneños en el caso de Sucari, dicho sea de paso, la congresista electa con la votación más alta en su región.
Expresar que la campaña puede “terminar adoptando un carácter antipolítico” es un despropósito. Venga de quien venga. La campaña, repito nuevamente, no pretende solucionar problemas de fondo, sino simplemente promover y hacer prevalecer nuestro derecho fundalmental de acceso a la información pública. Punto. Nadie quiere tumbarse nada ni desprestigiar a nadie. ¿Eso es antipolítico? Creo que no. ¿Hacer que respeten nuestros derechos es antipolítico? Tampoco. ¿Todo ello puede “terminar adoptando un carácter antipolítico”? Menos.
Creo que Tanaka confunde el acto mismo de la campaña, con la respuesta y debate que se pueda realizar alrededor de la misma. Y es que, claro, la campaña hace que todos expresen sus puntos de vista y eso puede generar reacciones antipolíticas, pero todo ello escapa a la finalidad misma de la campaña.
“Adopta un congresista” no “terminará adoptando” un carácter antipolítico, sino posiblemente sean las reacciones de los diversos actores que opinan alrededor de ella las que lo adopten. La campaña solo tiene un objetivo claro: promover y hacer prevalecer un derecho constitucional haciendo uso de los canales regulares con respeto y sin violencia. Y eso jamás será antipolítico.
De forma aparte, estamos de acuerdo en que los gastos operativos deben dividirse en rubros y ser manejados por un ente autónomo, tal y como recomienda la Asociación Civil Transparencia.
Finalmente, los “verdaderos protagonistas” se involucrarán en mayor medida cuando existan acciones macro desde organismos con capacidad de convocatoria y difusión. No nos pidan a nosotros, simples ciudadanos, cumplir ese rol. Nuestro papel con la campaña es claro y concreto.
Creemos que en un análisis posterior se sabrá valorar en algo el esfuerzo por difundir y hacer prevalecer nuestros derechos. Y eso, en un país donde la mayoría de intelectuales no saben -o no quieren- llegar a la gente “de a pie”, será una gran contribución ciudadana.





